Homenaje al maestro Luis Carlos Durán


Crónica EL CARGUERO MÁS ANTIGUO DE POPAYÁN Maestro Luis Carlos Durán, rastros de un legado   A pesar del amplio y en ocasiones desproporcional crecimiento de la ciudad, Popayán es sin duda aún un lugar pequeño y colonial. Entre sus calles de paredes blancas y muros de bareque se esconden mil y un historias; una […]

Maestro Duran

Crónica

EL CARGUERO MÁS ANTIGUO DE POPAYÁN

Maestro Luis Carlos Durán, rastros de un legado

 

A pesar del amplio y en ocasiones desproporcional crecimiento de la ciudad, Popayán es sin duda aún un lugar pequeño y colonial. Entre sus calles de paredes blancas y muros de bareque se esconden mil y un historias; una de tantas la de Don Luis Carlos Durán Sarria, más conocido como el “maestro Durán”. Título obtenido gracias a su amplia trayectoria en la elaboración y mantenimiento de obras de arte en madera. Un hombre determinante en la transformación de la Semana Santa, el carguero más antiguo de la ciudad.

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A sus trece años de edad, el entonces joven Luis Carlos, se acercó por primera vez a la Semana Santa desde la carpintería para ayudar con el arreglo de las andas (estructuras en madera de los pasos). “Los pasos los he reparado casi todos, tengo 24 o 25 andas nuevas, las andas antiguas tienen sus defectos, sus cosas, hay que ir actualizándolas, reformándolas. Y entonces yo estuve en todos esos retoques”, contó el maestro, recalcando siempre que de aquellas Semana Santas ya no queda nada. Y fue así como inició esta historia, contada entre risas, anécdotas y viejos recuerdos de aquellos años.

El maestro Durán espera en la esquina de su casa. Su historia inicia con una gran sonrisa en el rostro, con las mejillas sonrojadas por el sol que acompaña la tarde y que vislumbra, como siempre, una ya típica lluvia. Tomó sus llaves, abrió la puerta y al entrar, su humilde casa es testigo vivo de la historia misma de la Semana Santa.

En el transcurso de la tarde y mientras el sol encandecía las ventanas, el maestro Durán habla sobre las grandes habilidades que siempre tuvo al manejar el serrucho y un martillo; admite que no fue solo un trabajo, sino un don en sus manos. Sonríe mientras recuerda las muchas anécdotas que le han sucedido en su trayectoria semana santera. “Fueron 50 años los que cargué, empecé con el paso de la Negación y de ahí pase a la Cruz a Cuestas, esos fueron los dos únicos pasos que cargué. Son muchas historias, de esas si tengo por contar”, afirma.

El maestro, en el tiempo que compartió con nosotros no paro de sonreír, echa un vistazo al techo como hurgando en la memoria y se queja del cambio la Semana Santa actual, “los pasos que yo empecé a cargar en el 35 no son los que hay hoy, los de aquellos tiempos tenían festones en papelillo arriba en los sitiales y el síndico nos ponía a jabonar esas flores para volverlas a colocar, eso ya cambio, eso se  reformó”.

Habla de la importancia de la conformación de la Junta Pro – Semana Santa y lo que significó ser parte de ella; “la Junta se formó en 1939, ellos han servido mucho, han arreglado los pasos, también se ha transformado mucho. Antes los pasos era más informales, ahora las flores son naturales y de color para cada día”, recuerda también que la Junta estipuló la permanencia de los cargueros, para que los jóvenes pudieran entrar a cargar y forjaran trayectoria, un camino hacia la “Alcayata de Oro”.

“El cambio es tremendo, no tiene comparación de ahora a hace 30 años, antes toda la gente alumbraba, y llego una época en que se juntó la cabeza de la procesión con la cola, los primeros pasos salieron y se empató con los últimos, a eso se le llamó la ‘corona de fuego’. Es bonito ver a Popayán toda alumbraba; ahora los pasos andan a oscuras, nadie quiere, son pocas las personas que alumbran, ya no hay fe, ya no hay fe”; repite constantemente.

El reloj marca cerca de las cinco de la tarde y mientras que el sol se esconde, las primeras gotas de lluvia caen sobre el pavimento caliente; el maestro Luis Carlos Durán decide entonces contar tal vez la anécdota que era para él la más importante, como si guardara lo mejor para el final. “El síndico del Ecce Homo en ese tiempo era el doctor Gregorio Caicedo, una vez me dijo que había un arreglo, los carteros estaban desajustados, me los traje a la casa y los puse al sol para que la cera se derritiera, por la tarde fui a guardar las andas y vi el nombre Juan Durán y dije: -¡ve! esta anda es hecha de mi abuelo- Juan Durán, en mil ochocientos algo, no recuerdo la fecha pero él era mi abuelo. – ¡ah! caramba me toca arreglar lo del abuelo-“, exclamó con gracia. Después contó como tuvo que hacer el anda nueva, por que las de su abuelo ahora se exhiben como patrimonio en la Junta.

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El maestro con mucho orgullo contó que su loable profesión era un aprendizaje heredado, “mi papá fue carpintero y mi abuelo también, yo no deje que mis hijos trabajaran en la carpintería porque en esa época era rentable, actualmente eso de ganarse un jornal, ahí, para mantener la familia, eso es muy duro, era mejor que estudiaran. Los hijos míos son 5 y todos tienen sus títulos universitarios, todos son graduados, y de carpintería nada. Hasta ahí llego la dinastía” -en un tono jocoso el cual nunca dejó-.

Contó que había heredado a uno de sus nietos el derecho a ser síndico del paso del Resucitado,  le dejó la responsabilidad del paso y todo lo que esto conlleva, “el paso se entrega con todos sus elementos y cosas de valor; él tiene que responder por todo, se encarga de los cargueros, de estar viendo que le falta al paso, que necesita, que cambios hay que hacerle”.

Maestro Durán

-Dejó muy en claro- A sus hijos y demás nietos les heredo el derecho a cagar en la Semana Mayor, la tradición semana santera que él inicio. Hace un año que no trabaja porque ya las fuerzas no le ayudan, el año pasado hizo su último paso, El Calvario. Su rostro refleja la sabiduría que deja para su familia. A Popayán, los rastros de un legado. Hoy cumple 96 años de vida y más de 50 como carguero.

Por: Luisa Fernanda Arizabaleta – Área de Comunicación Institucional

El pasado miércoles 25 de marzo la Fundación Universitaria de Popayán, realizó el homenaje al maestro Luis Carlos Durán Sarria, uno de los escultores y cargueros más antiguos de la ciudad. La ceremonia inició con una solemne eucaristía en la iglesia San José, presidida por el señor Rector, Padre Mario Alfredo Polo Castellanos.

El acto contó con la participación de administrativos, docentes, estudiantes, familiares y amigos del maestro; entre ellos se destacaban la presencia del ex Gobernador del Cauca, Guillermo Alberto González y directivos de la Junta Permanente Pro Semana Santa.

El maestro de 96 años quien realizó y restauró gran parte del inventario de las andas de las procesiones y además ostenta alcayata de oro (máxima condecoración a los cargueros que alcanza los 60 años de edad y 35 años de carguío), fue acreedor de la medalla al mérito de la FUP. “Estoy muy agradecido por este homenaje que me están realizando hoy, muchas gracias”, afirmó el maestro.

Mauricio Velasco Arboleda uno de los representantes de la Junta en el evento afirmó que: “este homenaje me parece muy merecido ya que la sociedad caucana representada en este momento por el Rector de la FUP, están haciéndole justicia a un ciudadano ejemplar y a un semana santero absolutamente involucrado con nuestra cultura y gestor además de muchos de los pasos que salen en las procesiones de semana santa; el maestro lo conozco hace 75 años, cuando éramos vecinos y estoy muy agradecido por este reconocimiento que le hacen”.

Por su parte el doctor Guillermo Alberto González dijo: “el deber que tenemos los payaneses que queremos a nuestra ciudad es el de honrrar a la gente que ha contribuido a que se acreciente el patrimonio cultural de la ciudad y el maestro Durán, ha sido una de las personas que más ha contribuido para que este patrimonio se conserve y se embellezca. El homenaje que la Fundación Universitaria ha hecho es muy importante; una persona que merece todo nuestro afecto y todo nuestro reconocimiento», concluyó.

De esta manera la FUP resalta la vida y obra de un personaje ilustre de la ciudad de Popayán, contribuyendo así, a rescatar el patrimonio cultural.

 

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