La FUP celebra libertad de Pedro Luis López

Pedro Luis López

“Quiero dar infinitas gracias a la FUP, a todos los profesores, estudiantes y directivas, decirles que esas voces de aliento me llegaron al lugar donde estaba en cautiverio; quiero decirles que sigan creciendo como institución y teniendo esa solidaridad”.

Pedro Luis López Ordoñez, estudiante de segundo semestre del programa de Ingeniería Industrial, quien fue privado de la libertad el pasado 13 de febrero del presente año, y fue liberado el 31 de marzo, nos contó su experiencia.

“El cautiverio es algo muy angustioso, tanto para la persona que está allá, para la familia que lo vive y para todas las personas que te conocen. Gracias a Dios hoy puedo contar la historia, porque muchas veces estos episodios terminan en tragedia”.

La FUP durante estos 47 días, no cesó en su voz de solidaridad, exigiendo la liberación del estudiante; marchas, vigilias y eucaristías hacian un llamado a la sociedad para abonar esfuerzos y lograr su regreso.

Pedro Luis manifestó, que las voces de aliento le dieron la fortaleza para no decaer y seguir luchando por su libertad, “el apoyo que me brindó la FUP fue enorme, ver toda la solidaridad, las marchas y el respaldo de mis amigos y compañeros fue muy gratificante. En cautiverio, tuve la oportunidad de escuchar sobre la marcha que se realizó el 20 de marzo, me motivó a seguir luchando porque yo creí que ya todos me habían olvidado, que solo sería la noticia del momento, nada más; al ver que la gobernación, la alcaldía, mi familia y la FUP estuvieron pendientes, me llenó de fuerza y todos los días soñaba con el reencuentro”.

“Vivir el flagelo del secuestro es una experiencia muy difícil para las personas que lo padecen, hoy que tengo la oportunidad de contarlo, lo describo como una situación de desespero, llanto y agonía; de no saber qué pasaba con mi familia y mucho menos que pasaría con mi vida. Decidí no decaer y aferrarme a una biblia que me prestaron y encomendar mi destino a la voluntad de Dios. A pesar de perder peso, no poder dormir y caminar durante largas jornadas sin rumbo fijo, logré sobre llevar estas adversidades con fe, fortaleza y esperanza”.

El tiempo que Pedro pasó  privado de su libertad, le ayudó sin duda a reflexionar y valorar a las personas que lo rodean, como sus padres y su hermana, quienes han sido el pilar fundamental en su vida. También pudo recordar los momentos vividos en la FUP, en la que ha creado buenos lazos afectivos. “La relación con todos los profesores y estudiantes ha sido excelente; entre todos nos queremos y gracias a Dios la FUP me ha brindado un segundo hogar. Lo digo así, porque los profesores me están ayudando a formarme, brindándome una educación de calidad. No tenemos una relación de estudiante – profesor, sino que es una relación de amigos. He tenido la oportunidad de estudiar en otras universidades y puedo decirlo con toda franqueza, que la ética profesional de los profesores de la FUP es excelente”.

“El secuestro me sirvió para reflexionar sobre mi vida. Al momento del secuestro llevaba una semana de clases, en ese tiempo algún profesor me preguntó ¿por qué estudias esta carrera? y mi respuesta fue siempre por la parte económica; pero allá sentí que la plata no es todo en la vida, que no es el eje fundamental de una persona. Ahora pienso que es más importante cómo te miran las personas a ti, que seas honesto, trabajador y eso es lo que forma al ser humano. Ese fue el cambio más rotundo en mi, encaminar mi vida para bien, no solo para cosas materiales, sino para cosas espirituales”. Concluyó Pedro Luis.

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La Fundación Universitaria de Popayán agradece los esfuerzos de las autoridades competentes, comunidad académica y ciudadanía en general, quienes se vincularon a esta noble causa y aportaron con hechos o simbólicamente, en la liberación de nuestro estudiante.